Exploraciones

Por qué andar en avión aumenta el riesgo de ACV

 

Sposato 01
Luciano Sposato, ex director del Centro de Ataques Cerebrales del Instituto de Neurociencias de la Fundación Favaloro

 

El actor argentino Joaquín Furriel ya está en su casa, después de haber sufrido un ataque cerebrovascular (ACV) isquémico al aterrizar en el aeropuerto de Ezeiza, en Argentina, después de un largo viaje en avión. Se sabe que los vuelos de más de 6 horas son un factor de riesgo de ACV. El neurólogo vascular argentino Luciano Sposato, que investiga en la Universidad de Ontario Oeste, en Canadá y fue director del Centro de Ataques Cerebrales del Instituto de Neurociencias de la Fundación Favaloro explicó a Exploraciones cuál es el riesgo de andar en avión.

«El riesgo de sufrir un ACV aumenta en vuelos largos, ya que las personas no caminan en el avión y no se levantan del asiento. O no hacen los ejercicios recomendados para evitar trombosis venosa profunda. Por ese tipo de trombosis, se forman coágulos por no mover las piernas. Si y solo si la persona tiene un pequeño agujero en el tabique que divide las dos aurículas en el corazón, el coágulo puede pasar de la aurícula derecha a la izquierda y de ahi al cerebro para producir un ACV, porque tapa una arteria».

– ¿Qué se puede hacer para prevenir el ACV?

«Para cualquier persona que viaja más de 8 horas: levantarse cada una o dos horas, caminar por el pasillo, hacer ejercicios específicos para favorecer la circulación en las piernas, como levantar los talones varias veces por hora, levantar las puntas de los pies, despegar los pies del suelo levantando las rodillas.

– ¿Hay personas que tienen mayor predisposición?
Sí, hay personas que tienen un riesgo aumentado. Son aquellas que ya han tenido una embolia de pulmón, una trombosis venosa profunda, personas que han permanecido en reposo permanente los días previos a subir al avión. También hay otro grupo de riesgo conformado por quienes tienen trombofilia o hipercoagulabilidad de la sangre. Son afecciones poco frecuentes en las que la sangre tiende a coagularse en exceso. Para estos dos grupos, es bueno que hagan una consulta con un médico hematólogo para ver si necesitan administrarse una dosis de heparina (que es un antiocoagulante) antes de viajar.

– ¿Cuáles son los síntomas del ACV?
Falta de sensación, debilidad o parálisis repentinas en la cara, el brazo o la pierna, especialmente en un lado del cuerpo. Confusión súbita, problemas repentinos para hablar o entender. Problemas repentinos para ver con uno o los dos ojos. Dificultades para caminar, mareo, vértigo, pérdida del equilibrio o falta de coordinación. Dolor de cabeza súbito y de máxima intensidad.

– ¿Por qué es necesario llegar rápido al hospital?
En un tipo de ACV, el paciente puede recibir un fármaco, que se llama «activador tisular del plasminógeno» dentro de las primeras 4.5 horas. También es necesario que los hospitales cuenten con profesionales especializados en el manejo del ACV y con el fármaco. Cuanto más temprano se llegue, más probabilidad de que el daño del ACV en el cerebro sea menor.

 

Mirá el video de la Sociedad Argentina de Neurología para detectar un ACV:

 

Deja un comentario