Exploraciones

El cirujano que opera entre dos mundos opuestos.

 El cirujano argentino, Daniel Cataldo con Gerard Depardieu, quien le ha dado apoyo para su misión sanitaria en Africa.
El cirujano argentino, Daniel Cataldo con Gerard Depardieu, quien le ha dado apoyo para su misión sanitaria en Africa.

 

Corta y sutura entre dos mundos que están en las antípodas. Por un lado, el cirujano plástico argentino Daniel Cataldo cambia narices incómodas, rejuvenece párpados caídos, pone Bótox para las arrugas y aumenta el tamaño de las mamas en mujeres de Milán, Italia. Pero dos veces por año deja la tranquilidad de su consultorio y viaja a Níger, en África. Lleva adelante misiones solidarias para niños que sufren la deformación de sus caras por el impacto de la desnutrición. Son chicos que ni siquiera tienen un cepillo ni dentífrico para lavarse los dientes, y sus sistemas de defensas están tan debilitados que las bacterias avanzan hasta destruir sus labios y sus mejillas. Cataldo no se inmuta al ver las deformaciones dramáticas de las caras. “Toda mi vida estuve frente a patologías graves. Es mi vida”, dice en charla por teléfono, y espera ofrecer más ayuda pronto en otros países africanos.

Cataldo nació en Chilecito, La Rioja, y ya a los 15 años sabía que quería ser médico. Fue a la escuela secundaria en Córdoba, y en 1970 se mudó para cursar en la Facultad de Medicina de la Universidad de Buenos Aires (UBA). Estuvo tres años haciendo la residencia en cirugía general en el Hospital Durand de Capital. Entre 1979 y 1982, trabajó en el hospital de la Universidad de París y en el de la Universidad de Londres para aprender sobre cirugías del corazón.

Volvió a Buenos Aires para trabajar en 1982 con el médico René Favaloro y luego encontró su lugar en Europa. “Francia me abrió las puertas. Me ofreció desarrollarme y me fui quedando”, comenta. Favaloro lo ayudó a contactar y a trabajar con los más grandes cirujanos europeos. “De Favaloro, aprendí a trabajar con profesionalismo y simplicidad”. Hasta que hace 18 años, otro de sus maestros, el cirujano plástico Jean Marie Servant, lo invitó a participar en las misiones sanitarias en Africa. “Fue una propuesta que me atrapó desde el principio: aprendí a reconstruir caras de niños , y desarrollamos técnicas específicas para el problema que los afecta”, recuerda.

Muchos chicos en Níger y otros países de bajos ingresos sufren “noma”, una infección que avanza si no reciben alimentación adecuada y antibióticos a tiempo y que les desfigura la cara. “El noma es una enfermedad de la pobreza extrema. Es una infección por bacterias que afecta las mucosas de la boca de los menores de 6 años. Se produce en niños que tienen las defensas bajas porque sufren paludismo o malaria, sarampión, varicela, entre otros problemas. También padecen la falta de higiene porque no se pueden lavar los dientes ya que viven en extrema pobreza. En esas condiciones, se desarrolla la enfermedad -que también se conoce como estomatitis gangrenosa-. Si se detecta a tiempo puede ser controlado con antibióticos comunes”.

Pero en Níger la detección temprana del “noma” no sucede. “El problema es que muchos niños no tienen acceso a la atención médica temprana. Por lo cual, las bacterias que viven normalmente en sus bocas pasan a través de la mucosa lesionada o debilitada y alcanzan el cerebro rápidamente. Más del 80% de los afectados se muere en 15 días, y los que sobreviven sufren gangrenas importantes, que llevan a que pierdan la mitad de la cara y hasta los ojos. Nosotros tratamos de reconstruir esas caras”, explica Cataldo, que fue premiado como “médico del año a nivel internacional” en un acto en la Asociación Médica Argentina el año pasado.

Durante las misiones sanitarias, el médico realiza operaciones por microcirugía. A grandes rasgos, se toman músculos de otras partes del cuerpo -como la espalda, las piernas, o los brazos- para reconstruir los rostros. “Ya hemos operado a centenares de pacientes en Níger, y estamos organizando una misión para trabajar también en Kenia. Además, atendemos pacientes que vienen de Chad y Malí, que se acercan hasta Niger”.

Con su tarea solidaria, colaboran los integrantes de una organización no gubernamental suiza, que se llama Sentinelles: ellos encuentran a los pacientes con noma en la zona del desierto y los preparan con una alimentación adecuada hasta el momento en que Cataldo viaja y realiza las cirugías para reconstruir sus bocas. Operan a los chicos en el Hospital Nacional en Niamey, la capital de Níger, que es el país con el índice de desarrollo humano más bajo del mundo y sequías periódicas, aunque tiene yacimientos de oro, petróleo y uranio. También Cataldo cuenta con el apoyo del actor francés Gerard Depardieu, a quien conoció por amigos en común y se entusiasmó con la causa humanitaria para reconstruir las caras de los chicos. En su escaso tiempo libre, Cataldo -en pareja y sin hijos- colecciona fósiles de trilobites (artrópodos que habitaron en el planeta hace más de 250 millones de años). Está escribiendo un libro sobre su especialidad, y le gustaría tener tiempo para leer más a Shakespeare y a Dostoievski. Pero no está conforme con lo que ya aportó: “Me gustaría ayudar más en Africa. Estoy esperando que disminuya el riesgo de secuestro en algunas zonas para hacer más cirugías y dar conferencias ”.

(El texto fue publicado por Valeria Román en la edición impresa del diario Clarín del 26 de julio de 2015)

 

Mirá el video de la entrega del premio como «Médico del año» al cirujano Daniel Cataldo en la Asociación Médica Argentina:

 

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